
Desde los labios
de tu rostro amado,
prendo mi cálido cuerpo heleno,
poco a poco: el placer, el desenfreno,
entre fuego pasaré a ser tornado;
viaje fugaz de mi vida soñado,
es mi gusto de tu plácido seno,
ojos negros, dicen tu gozo pleno;
deja mi viento tu pelo alisado.
¡Ay! pasión que penetra entre las piernas,
que a veces daña el amor bucólico;
quiero tus lábios en las tardes tiernas,
...los lirios del jardín que deshojamos,
...los dulces besos de ardor platónico,
que al jilguero enjaulado regalamos.
Antonio Pérez