












 |
-


- Esa cálida mano de aldeana,
- que masturbó mi secreto en apuesta,
- no disfrutó el vacilo de quien gana
- al descollar... corrido que se apresta.
-
- Es mi júbilo regresar mañana,
- cuando aborde su encanto haciendo gesta,
- y ese celo trivial de puritana,
- que siempre pavonea en toda fiesta,
-
- entregue su atributo entre
las piernas,
- tan jugoso y requerido en contienda,
- por nuestros cruces de miradas tiernas,
-
- y este picor de mi gracia en sus pechos,
- donde coge tersura a toda rienda,
- deje al fin, cuerpo y ánimo satisfechos.
porqué este soneto.
Antonio Pérez
|
|