Bajo frondosos árboles de otoño,
sobre hojarascas rojas y amarillas,
corren y brincan hermosas
chiquillas,
presas de su ánimo en candor bisoño;
y
otras mayores de cuidado moño,
ángeles en zapatos de
puntillas,
brindan sus tiernos pechos y mejillas,
para
avivar el cándido retoño.
Diverso como acuario,
capricornio...
mas que etéreo, de carne y hueso,
todas
prefieren el mismo demonio.
¡Mirad aquella!: afligida y
sola,
su gracia aquejada en picor travieso,
por no volar
el pájaro de estola.
Antonio Pérez.