Torres es un pueblo de la provincia de Jaén, situado en la parte septentrional de Sierra Mágina, en las faldas del cerro de La Vieja y a 888 metros de altitud, que tiene una superficie de 8.048 hectáreas y dista 31 kilómetros de la capital jiennense. El municipio cuenta, según el padrón municipal de habitantes, con una población de derecho de 1.882 habitantes a primero de enero de 1.996, a pesar de que a mediados de los años 30 llegó a superar los cinco mil vecinos.
La localidad es eminentemente agrícola, la mayoría de los vecinos vive de la explotación del olivar con una media anual cercana a los 8 millones de kilos, si bien desde los años 70 ha ido tomando fuerza el cultivo de los cerezos, que ocupan ya unas 400 hectáreas distribuidas entre pequeños agricultores. La cereza es así el principal exponente del municipio en la provincia y en el resto de España. La industria es escasa y abundan las empresas dedicadas a la construcción y los pequeños comercios.
La fundación de Torres de remonta a la época visigótica. Allá por los reinados de Recaredo y Suintila se construyó el templo parroquial de Santo Domingo de Guzmán. El templo destaca por su ubicación encima de rocas, por los denominados "arcos de la Iglesia" que son una obra de aterrazamiento de entidad considerable consistente en una serie de siete contrafuertes enlazados, en su parte alta, por bóvedas que crean una plataforma sobre la que se asienta el templo y por su pila bautismal -sobre la que se comenta que sólo hay tres como ésta en el mundo- que tiene grabadas inscripciones góticas que difícilmente pueden ser leídas.
Una vez derrotados los godos, los ejércitos árabes se apoderaron de Torres y al conocer la riqueza de su suelo, la bondad de su clima y la fauna de sus montañas, procedieron a la fortificación de Torres y convirtieron su castillo (que no se conserva) en uno de los más importantes del reino de Granada. El rey Fernando III el Santo, al conquistar la villa la cedió a Baeza, para después convertirse en una Encomienda de la Orden militar de Calatrava. En 1.539, Francisco de los Cobos compró a Carlos V el señorío de Torres y permaneció hasta la mitad del siglo XIX como pertenencia de los marqueses de Camarasa, cuyo primer marqués fue Diego de los Cobos.
Hacia el año 1.565 se acabó de construir la Casa Palacio de los Cobos, conocida también como el Palacio de los Marqueses de Camarasa, según aparece inscrito en su portada, siendo por aquel entonces mayordomo de la familia Bartolomé Ximénez. En su segunda planta se encuentra una inscripción alusiva a la fecha de construcción del granero que poseía, aunque no se puede leer. La Dirección General de Bellas Artes, a través de la resolución de 28 de junio de 1.985, acordó tener por incoado expediente de declaración de monumento histórico artístico a favor de este inmueble que, en la actualidad, constituye el Centro Municipal de Servicios Sociales.
El archivo municipal, cuyo inventario corre a cargo de María Josefa Sánchez Lozano, cronista oficial de Torres, cuenta con una documentación que abarca cronológicamente desde el siglo XIV hasta la actualidad, siendo el documento más antiguo de 1.372. Además el pósito municipal de Torres tiene una temprana aparición pues el cabildo de 23 de junio de 1.539 hace referencia al vecino Francisco Ruiz como depositario del mismo, según la cronista.
Cerca de Torres existieron dos castillos importantes, el de Recena que fue construido por los árabes en el siglo IX y el de Riez levantado por los romanos en el camino de Guadix a Cástulo. En la margen izquierda del río Torres y a corta distancia de la localidad existió una ciudad romana en el cerro Alcalá, que compitió en belleza y grandeza con Cástulo, que desde hace siglos se encuentra en ruina aunque aún se conservan muros de piedra, columnas y capiteles, muchos de los cuales se hallan en el Museo Arqueológico de Jaén. Otros yacimientos encontrados han permitido descubrir restos de cerámicas procedentes de asentamientos romanos y fragmentos de cerámica ibérica.
Es importante también la Cueva del Morrón, situada en las estribaciones del cerro Aznaitín, en la que se encontraron en 1.981 pinturas rupestres del Paleolítico, que representan dos figuras de animales que corresponden a una cabra y un jabalí, y una hoja de sílex. La Cueva del Morrón posee además restos de estalactitas y constituye el único yacimiento con pinturas paleolíticas en la provincia de Jaén.
En el término municipal torreño se han localizado varias necrópolis, una la de "Las Tosquillas" que es protoibérica y está fechada entre los siglos VII-IV antes de nuestra Era, y otra en la "Era alta de Caniles" que es ibérica y corresponde al siglo V antes de Cristo. Asimismo destaca otra necrópolis en "Las Ventillas" que posee tumbas excavadas en la roca, aunque se desconoce su fechación exacta.
Torres destaca por la bonanza de su clima mediterráneo con veranos secos y cálidos, aunque con noches frescas, y con inviernos relativamente suaves, lo que permite la realización de visitas a los parajes naturales con que cuenta el municipio. Junto al clima, lo pintoresco del paisaje y, sobre todo, la abundancia de agua con las numerosas fuentes existentes, son el principal aliciente para el reclamo turístico.
El término municipal torreño, parte del cual se encuentra dentro de los límites del Parque Natural de Sierra Mágina, posee destacados parajes naturales. Sin duda, el más conocido es la zona recreativa de "Fuenmayor", situada en las faldas del pico Almadén, que posee un nacimiento de agua que se ha visto mermado en los últimos años. Con esta agua se abastece a la población y el resto se dedica al riego de los olivares, frutales -sobre todo cerezos- y huertas. Otros lugares dignos de mención son la Fuente Nítar, la cascada del Zurreón o la fuente de Nava Paris.
Las numerosas montañas que rodean el pueblo: Aznaitín (1.740 metros), Morrón, Castellar, La Vieja, Dehesa Boyal -formada por La Silleta, Cerro de Enmedio y Monteagudo (1.683 metros)-, Las Cárceles (2.059 metros), Almadén (2.032 metros) y Cerro Viejo, hacen que se formen muchos arroyos que forman el río Torres o Gil Moreno, que es un afluente del Guadalquivir. En épocas de grandes avenidas, estos arroyos han causado grandes daños, como el 1 de octubre de 1.843 cuando murieron 55 personas o el 22 de julio de 1.954 en que una tormenta provocó cuantiosas pérdidas. El río Torres tiene veinticinco kilómetros de longitud y 1.060 metros de desnivel, con una pendiente media del 4,24 por ciento y una superficie de cuenca de 101,60 km2.
La flora del municipio es abundante en especies mediterráneas que tienen un gran valor florístico y es rica en especies endémicas del sur peninsular. En cuanto a la fauna, existen numerosos hervíboros como el jabalí, el ciervo, la cabra montés, la liebre y el conejo, mientras que entre las aves destacan algunos ejemplares de águila real, el cernícalo y el búho real, sin olvidar las urracas y los jilgueros, así como reptiles y anfibios.
Torres celebra varias festividades a lo largo de todo el año. Especial relevancia tiene la "Fiesta de los Jornaleros" que se celebra el domingo más próximo al 20 de mayo y que surgió un año de sequía. Por ello, se cuenta que unos vecinos acordaron sacar la imagen de Cristo Crucificado para traer la lluvia y se asegura que tanto llovió que no pudieron reponer la imagen en su altar y cuando ya lo hicieron, los presentes dieron fe de que el manto estaba totalmente seco. Desde entonces todos los años una comisión, los Hermanos del Señor, organiza esta fiesta con los donativos de los torreños y así se costean los actos programados.
Antes de esta fiesta religiosa, tiene lugar el 25 de abril la celebración del día de San Marcos, en el que los vecinos aprovechan para ir al campo y comer los tradicionales "hornazos", a diferencia de otros pueblos de la comarca que los comen el domingo de Resurrección. Además está la Feria y Fiestas de Torres, en honor de Nuestro Padre Jesús de la Columna, que tienen lugar en torno al 21 de septiembre.
La altitud mínima del municipio de Torres es de 580 metros y de 2.052 la máxima. Más del cuarenta (40) por ciento de su término está entre los 1.000 y los 1.500 metros y casi otro cuarenta (40) por ciento de su superficie oscila entre los 700 y los 1.000 metros de altitud. Más de la mitad (50%) de la superficie tiene una pendiente superior al cuarenta y cinco (45) por ciento.