Sierra Mágina 

Cabra Sto.Cristo-Larva-Venta del Barco

RECORRIDO Y PARADAS RECOMENDABLES.

El recorrido es de 27 Kilómetros.

El itinerario propuesto parte de la villa de Cabra del Santo Cristo, población situada a 940 m. sobre el nivel del mar. Desde ella se dirige a Larva, por un antiguo camino que es, en parte, una cañada real y que ha sido recientemente asfaltado. Atravesando el arroyo Salado por un pequeño puente, el camino llega a la localidad de Larva, situada en la falda de la Sierra de Picones, a 740 m s.n.m. Desde ahí, por la carretera comarcal que es el principal acceso y salida del casco urbano, se parte en dirección a la estación de Quesada, hasta llegar al cruce con la carretera JV-3262, donde se encuentra el río Guadiana Menor y, en su ribera, la Venta del Barco, fin de la ruta.

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Cabra del Santo Cristo es un pueblo hospitalario, sobre el que destaca el campanario de su Iglesia Parroquial.

 

Cabra del

Santo Cristo.

Cabra del Santo Cristo es uno de esos pueblos a los que hay que ir expresamente, al quedar apartado de cualquiera de las principales vías de comunicación.

Pero su sabor lo merece. Sus callejuelas, granadas de casas blancas, se abren en la plaza donde concurren la Gasa Grande y la Iglesia, del siglo XVII, monumento histórico nacional, cuya capilla mayor está dedicada al Santo Cristo de Burgos, imagen de la que la villa toma el nombre.

En el término de Cabra del Santo Cristo, cuya linde sirve al sur como frontera con la provincia de Granada, se encuentran nada menos que cuatro estaciones de ferrocarril, las de Cabra, Larva, Huelma y Huesa, si bien todas destinadas a un futuro, cuando menos, incierto. A esa vinculación con el ferrocarril no escapa el itinerario propuesto, que en diversos puntos comparte lecho con el camino de hierro.

A un kilómetro de la villa, por la salida hacia la C-325 parte, a la derecha de la carretera, el camino asfaltado que lleva a Larva. En su primer tramo, el camino baja atravesando un olivar serrano surcado de multitud de pequeñas ramblas. El cerro del Chantre cierra el paisaje al frente, prolongándose en una línea montañosa de 3 km de longitud hasta el cerro de la Umbría. Entre estos cerros y el del Buitre, más alto, se encuentra el valle por el que discurrimos.

Las aguas salobres y temporales de este arroyo discurren encajadas entre terrenos que, en ocasiones, superan los 100 m. de desnivel.

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Collado de la Gabina.

Collado de la Gabina.

A 3 krn. de Cabra del Santo Cristo, a 2 desde que tomamos el camino, se encuentra la primera parada propuesta. Se trata del collado de la Gabina que, bajo el Cerrón, da vistas a una gran rambla. Las laderas de la rambla, escasamente cubiertas de vegetación herbácea, configuran un inhóspito e impresionante paisaje con el contrapunto de algunos pinos carrascos que, nacidos de forma espontánea, salpican su tramo inferior.

Prosiguiendo el camino se entra en los pinares de repoblación que, con distintas edades y estados de desarrollo, nos acompañarán durante muchos kilómetros.

Arroyo Salado.

En el km 8,5 de nuestro itinerario llegamos al Arroyo Salado.En este punto sale un carril que atraviesa el arroyo por su mismo lecho y va a la huerta de San Jaime, en lo que puede ser un paseo a pie. Otra posibilidad de andar es recorrer su ribera por el carril que da servicio a los pequeños olivares del lecho de la rambla. Tras pasar el puente que atraviesa el arroyo e iniciar la subida, se puede contemplar una vista panorámica del Arroyo Salado y ramblas subsidiarias.

Larva.

En el kilómetro 11 se atraviesa el ferrocarril que, desde Linares-Baeza, lleva a Granada y Almería. En este punto, un cruce señalizado indica la posibilidad de dirigirse a la estación de Huesa, si bien por una vía pecuaria sin asfaltar v poco adecuada para turismos. Nosotros seguimos por el asfalto, entrando va en las primeras tierras de labor, a la altura del cortijo de San Pedro. Un nuevo cruce señalizado, en el kilómetro 13, nos sugiere la posibilidad de visitar el puente del ferrocarril sobre el arroyo Salado, de más de 100 m. de altura. En el kilometro 15 Larva, parada obligada.

Es Larva otro pueblo a descubrir por el viajero. En él, todo es pequeño, discreto, todo menos la amabilidad de sus gentes, poco acostumbradas a recibir forasteros y mucho a bregar con la tierra para apañarse el sustento. Sus callejas y su mirador nos ofrecen un recreo para el espíritu. Con la salvedad del camino que traemos, el único asfalto que da servicio a sus seiscientos habitantes es la carretera que parte hacia la estación de Quesada, carretera que tomamos.

Barranco Salado.

Al abandonar Larva, se descubre una extensa superficie con áreas endorreicas, que estuvo dedicada, desde tiempo inmemorial al cultivode cereal con pequeñas parcelas de viñedo. Ahora, los olivares, casi todos jóvenes, salpican aquí y allá el paisaje. Multitud de pequeños cerros aislados brotan de esta llanura cultivada. En el kilómetro 20,5, un nuevo cartel anuncia la posibilidad de visitar andando el Llano Salas, un mirador sobre el arroyo Salado. Más adelante el terreno vuelve a quebrarse, aflorando los yesos con su flora asociada y así, en el kilómetro 27, se llega al cruce con la carretera JV-3262, a la altura de la Venta del Barco, ya en el río Guadiana Menor y fin del itinerario.

Cortijo de San Pedro.

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