Me duele tu recuerdo.
Me duele tu lejanía.
Me duelen mis recuerdos de veinticuatro años contigo.
Apenas nada.
A veces tu recuerdo merodea por nuestra casa-
y cualquier ruido podría serte achacado.
Eres, casi , igual que mi recuerdo.
Lo bonito de esto es que siempre tendrás treinta años.
Te has ido de mi lado sin despedirte.
Sin mirar hacia atrás.
Sin molestar.
Como siempre.
Que rabia e impotencia incontenida
en unos pequeños instantes.
Quizás se llevó el viento, o el frío, o la noche
tu última pregunta. ¿Por qué?.
Sé, que te dolió que ocurriese por mí.
Hasta tu último momento te dolió que pasase
por nosotros.
Somos una familia, una pequeña familia rota,
desecha, con una pequeña ambición.
RECORDARTE.


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