Porque la lluvia ha dejado un río de nostalgias hay que encender un fuego en nuestras mejillas.
Porque la lluvia moja nidos y pájaros hay que hacer una casa de techo duro y largas columnas de enredaderas.
Porque la lluvia deja un cielo iluminado de gris hay que mirar niños que salen a la calle a empaparse de charcos, a inventar juegos como monedas de un peso.
Porque la lluvia nos deja asfaltemos la calle, juguemos a perseguirnos o llévame a la plaza a darme un beso. Nos amamos y eso es todo.
Porque muchachos hablan de las muchachas hay que esperar palabras y suspiros.
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