EL ESPEJO

Cortante mar que lisonjea las caras tristes. Se agranda con los ojos, y en cada latido de pintura dibuja los rostros somnolientos. Se humedece de luz y agiganta los pasos de miradas. Se ennoblece brillante y llora cuando la lluvia encarcela su sol. Empieza a desnudarse su color ladrillo, y destripa las caras y se convierte en nube.

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