Sentado en el unbral de la nada canto desnudo cual satiro ebrio buscando a su dios
de los bosques. Mistica fuersa la que abrasa mi alma y pinta de colores los muros de la
existencia. Ella la viviente maltratara vuestras almas con versos blasfemos. Pobre
peregrino pobre alma. Duendes dionisiacos venid venid. Quien de todos ustedes correra con
el viajero del tienpo. Sentado en el unbral de la nada miro la borrasca que se aproxima y
canto mis versos. Duendes dionisiacos tomen sus almas. Venid los fieles venid. Majia
desnuda del saber principio divino para no morir en la falsedad. EL paraiso no esta
perdido si no olvidado.


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